Deus encarnado
Deus encarnado, que te fazes corpo em nossos corpos,
Tocamos tua face na textura imponente das árvores frondosas;
Aspiramos teu Espírito no aroma da terra úmida de orvalho;
Saboreamos a doçura o teu amor mesmo em meio às amarguras e verduras;
Ouvimos tua voz no sussurro do vento refrescante;
E, de olhos fechados, contemplamos a beleza da tua santidade infinita, terna, eterna.
Luiz Carlos Ramos
Cidade do México
6/08/2015
Dios encarnado
Dios encarnado, que te haces cuerpo en nuestros cuerpos,
Tocamos tu rostro en la textura imponente de las plantas frondosas(1);
Aspiramos tu Espíritu en el aroma de la tierra húmeda de rocío;
Saboreamos la dulzura de tu amor igual en medio de las amarguras y verduras;
Oímos tu voz en el susurro del viento refrescante;
Y, con ojos cerrados, contemplamos la belleza de tu santidad infinita, tierna, eterna.
Luiz Carlos Ramos
Ciudad de México
6/08/2015
Versión al español de
Dan González
(1) Lit. “árboles frondosos” pero preferí una forma femenina para mantener la intención
Propongo esta versión:
Dios encarnado, que te haces cuerpo en nuestros cuerpos,
tocamos tu faz en la imponente textura de los árboles frondosos;
respiramos tu Espíritu en el aroma de la tierra bañada por el rocío;
saboreamos la dulzura de tu amor lo mismo en las verduras que en las amarguras;
oímos tu voz en el susurro del viento refrescante;
y, con los ojos cerrados, contemplamos la belleza de tu santidad infinita, tierna y eterna.